Los primeros cien días de gobierno del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, a cumplirse el 11 de marzo, parecen en realidad un milenio por la intensa actividad desarrollada y los programas en ejecución.

Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México.Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México.


Para el mexicano común es como si los últimos gobiernos anteriores pertenecieran a un tiempo lejano que se pierde en la memoria, dado que la acción presente es muy dinámica y sepulta lo pretérito en el día a día, sin empantanarse en el pasado -que no es olvidar ni soslayar, según el mandatario- porque transcurre en la vorágine de un cambio en la vida social, que no es retórico.

A ese cambio de régimen -no de gobierno- López Obrador denomina IV Transformación, su principal aporte histórico porque es, en síntesis, un proceso político, económico y social que implica un nuevo modelo de producción para desterrar al neoliberal que rigió los destinos de México los últimos 36 años.

Entre las acciones ejecutadas o en progreso, destacan la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, el Tren Maya, la viabilidad de Pemex y combate al robo de gasolina, la creación de la Guardia Nacional, los programas de bienestar social como parte de un Plan Nacional de Seguridad para eliminar la violencia, detener la corrupción abajo, y limpiar moral, ética y punitivamente los más altos niveles de gobierno.

Además, una política de austeridad para evitar el despilfarro que configura un gran arco de medidas de ahorro y control del gasto público: reajuste de recursos a organizaciones estatales y civiles, eliminación de todo lo superfluo, incluida la guardia de seguridad presidencial, vehículos y naves aéreas oficiales, yates, viáticos exagerados, altos salarios y la conversión de la residencia oficial de Los Pinos en área pública de visita y recreación.

Sin embargo, ciertas calificadoras evaluaron negativamente las empresas productivas paraestatales Pemex y la Comisión Federal de Energía (CFE), justo en el momento en que el gobierno las sanea y reflota con importantes inversiones y asignaciones financieras mayores.

En su respuesta, el mandatario sugiere a esas oficinas internacionales incorporar en los factores de calificación la variable de la corrupción por su enorme influencia en los resultados de la gestión. En el caso de México, según sus cálculos, se iban al bolsillo particular más de dos terceras partes de los beneficios de Pemex y la CFE y eso determinaba su pobre desempeño.

Una de las acciones inmediatas y de mayor peso estratégico de López Obrador en estos cien días fue anular la reforma energética aplicada por el gobierno anterior que hundió a Pemex al restarle capacidad de inversión, descapitalizarla y anular su capacidad real de aumentar la producción de crudo y refinación, al igual que ocurrió con la CFE, para facilitar su privatización.


 

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