El triunfo de la Revolución Sandinista significó el fin de la dictadura de los Somoza e inició un proceso de transformaciones socioeconómicas, en beneficio del pueblo nicaragüense.
Multiudinaria concentración en respaldo a la Revolución Sandinista el pasado jueves 19.Gracias al accionar del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), el 19 de julio de 1979 se puso fin a la etapa dictatorial somocista, que imperó en la nación por casi medio siglo, y asumió las responsabilidades de Gobierno la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional.
Actualmente, Nicaragua enfrenta una crisis sociopolítica atizada por la derecha internacional con pretensiones de derrocar al Gobierno del presidente Daniel Ortega, elegido por voluntad popular expresada en las urnas.
La primera etapa de la Revolución Sandinista no fue favorable para la nación centroamericana. La agresión militar y económica de quien era el entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, desgastó a la nación, frustrando los ingentes esfuerzos por llevar a fondo la justicia social.
Diecisiete años después, por la vía de las urnas, el FSLN retornó al Gobierno para iniciar una segunda etapa que implementó cambios sustanciales en todos los órdenes, aplaudidos y reconocidos por diversos países y organismos internacionales.
Actualmente, Nicaragua es considerado uno de los países más estables de la región, al tiempo que está en condiciones de despuntar como una de las economías más importantes de Centroamérica.
Analistas de temas económicos afirman que ese país ha pasado de 580,000 viviendas electrificadas a más de un millón en la última década.
El Gobierno de esa nación ha diseñado una estrategia de desarrollo basada en programas sociales, tales como Hambre Cero, Plan Techo, Usura Cero, Merienda Escolar, Bono Productivo y Casas para el Pueblo, que en su conjunto se dirigen a la disminución y erradicación del drama de la pobreza.
Una encuesta asesorada y validada por el Banco Mundial, reveló que la pobreza ha decrecido en esa nación en los últimos años. La investigación dio como resultado que 70 por ciento de los nicaragüenses clasifica en la categoría de no pobre, algo inimaginable en los duros 17 años de Gobiernos neoliberales que precedieron al regreso de Daniel Ortega a la presidencia en el año 2007.
La gratuidad de la educación y de la salud es una realidad muy importante que favorece al pueblo. Es el resultado del trabajo por alcanzar uno de los objetivos más importantes de la Revolución Sandinista: erradicar la pobreza, promover el crecimiento económico de la nación.
El pueblo nicaragüense ha sabido reconocer en su líder y presidente Daniel Ortega y su compañera de fórmula presidencial, Rosario Murillo, el esfuerzo para alcanzar el bienestar común y la justicia social. Este binomio presidencial alcanza actualmente un apoyo contundente que se traduce en una virtual derrota de la derecha política, cuyos partidos todos suman menos de un 10 por ciento de aprobación.
Actualmente los Nicaragua han sido sometidos a grandes presiones por parte de los grupos opositores que buscan desestabilizar al país y derrocar al presidente constitucionalmente electo, pero el pueblo se ha mantenido firme en apoyo al mandatario señalando que la Revolución Popular Sandinista hizo nacer una nueva nación.
$27,541,452 millones, es el monto del Presupuesto Especial Extraordinario para el Plan General de Elecciones Presidenciales 2019 (PLAGEL), aprobado por unanimidad de las diputadas y diputados en Pleno Legislativo del pasado viernes.
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Durante este año se registran 64 municipios con cero homicidios en el país.
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En sesión plenaria ordinaria del pasado viernes, parlamentarios ratificaron la adhesión de El Salvador a la unión aduanera con Guatemala y Honduras.
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