En el cierre de campaña del FMLN, Hugo Martínez subrayó lo que ha sido, es y seguirá siendo razón fundamental de la lucha del FMLN a lo largo de la historia, en el presente y en el futuro.

Y es que siempre que haya una injusticia, habrá razón de lucha, de rebeldía, de reclamo y en consecuencia espacio para el humanismo revolucionario, que es uno de los valores que distinguen a un revolucionario y lo distancian del conformismo y de la contemplación a secas de la realidad.

 

La lucha por la justicia social ha permitido ganar y reafirmar derechos a lo largo de la historia y en todas partes, pero también la historia registra que esas conquistas en determinadas condiciones se pierden; cuando la lógica de los procesos debe llevarnos de menos a más en materia de conquistas y afirmación de derechos, es decir que no solo se proclamen como teoría, filosofía o en leyes que en la realidad se ignoran.

En El Salvador, con la conquista de la paz y el fin de la dictadura se ganaron derechos y se crearon instituciones públicas que deben vigilar y promover su vigencia; pero la paz y la justicia tienen siempre enemigos y amenazas, por lo cual se requiere que el pueblo además de luchar por nuevas conquistas, debe ser consciente de cómo los ha logrado, de qué cosas los amenazan y qué debe hacer para defenderlos.

Ganar el derecho a una jornada laboral de ocho horas, el derecho a que se establezca un salario mínimo que cubra las necesidades vitales de un trabajador o trabajadora y su familia, el derecho a sistemas de seguridad social, el derecho a permiso laboral por maternidad, y cada elemento que a veces se llega a tomar como algo natural y casi eterno, ha pasado por batallas de generaciones anteriores.

 

En El Salvador el derecho al sufragio de la mujer, el derecho de asociarse libremente y a no ser discriminado por las ideas políticas que se sustenten, el derecho a la libertad de expresión, de organización en general y de organización de sindicatos en el sector público son recientes en nuestra historia.

La justicia entonces es algo que se va construyendo por la lucha de los pueblos, por reclamos a veces de un sector y la diferencia entre esas luchas sectoriales y las luchas de un partido político por las mismas banderas, radica en que una fuerza política las asume y unifica, las prioriza y desde los espacios de gobierno o de Estado crea la forma de que se vuelvan efectivas, positivas.

Por eso Hugo Martínez al reafirmar lo que ha sido la lucha del FMLN por la justicia social trae a cuenta las luchas anteriores ya ganadas y las expresiones de justicia social en la actualidad.

En los años 70, por ejemplo, los trabajadores del campo que se ganaban la vida en las fincas y haciendas y como parte del salario recibían alimentos para un tiempo de comida, una vez organizados demandaban “salario de nueve colones, tortillas y frijoles sin colitas de ratones”, para citar un ejemplo de esas luchas por la justicia.

 

Ahora un trabajador del campo, posiblemente no vivió o puede haber olvidado aquellos momentos, pero no olvidará que por casi veinticinco años los salarios se mantuvieron estancados y fue hasta 2017 que se estableció un piso salarial mínimo para las y los trabajadores del campo que prácticamente duplicó en algunos casos el salario anterior.

Sin duda se necesita más que eso, se necesita en este sector mejorar, además de los salarios, otras condiciones de vida, otras conquistas no salariales, como el acceso al agua, a la energía, apoyo para piso y techo de sus viviendas cuando son precarias, y en esa lógica, siempre, siempre la posibilidad de preservar lo conquistado y avanzar en justicia social.

Defender lo conquistado y lograr lo que todavía sea una injusticia es una tarea popular y del FMLN.

Por supuesto que la igualdad salarial entre hombres y mujeres, el derecho humano al agua, a la alimentación, son saltos que esperan un empujón, para caminar kilómetros avancemos paso por paso, sin pausa y por eso el FMLN es una fuerza política de transformación, su misión es hacer avanzar los derechos sociales, construir país, mantener la paz que tenga como semilla la justicia social.

El recuento de Hugo el 27 de enero en la Avenida Juan Pablo II nos invita a infinidad de ejercicios de memoria y de compromiso para hacer avanzar en nuestra patria la causa de la justicia social.


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