El 24 de enero pasado se cumplieron 13 años de la partida física de nuestro líder histórico, el compañero Schafik Jorge Hándal.

Sus compañeros de lucha, sus discípulos, los militantes del FMLN, los revolucionarios de distintas latitudes le recordamos y honramos siguiendo sus enseñanzas, luchando junto al pueblo por la justicia social, por las transformaciones en nuestra patria, con nuestra voz solidaria al lado de los que luchan y resisten a lo largo de nuestro continente y el Caribe.

Sus restos descansan en el lote ”1A” del cementerio de Los Ilustres de nuestra capital, pero sus ideas y su legado camina en cada batalla que el pueblo trabajador realiza, en las conquistas que debemos defender, en las batallas que nos quedan por ganar contra el egoísmo, la exclusión, el afán de concentración de riqueza y de dominación, envueltas con cualquier ropaje.

Con las ideas y el legado de Schafik, el FMLN, su partido de combate, resiste, vence y sin duda vencerá una vez más el próximo 3 de febrero en las urnas, para llevar a la Presidencia de la República a uno de sus discípulos, a Hugo Martínez; y a una de sus compañeras en la fracción legislativa, a Karina Sosa, como vicepresidenta.

Schafik nos enseñó que es necesario creer en el pueblo, que no se debe abandonar la lucha por las adversidades que se presenten, ni por los obstáculos que los enemigos del cambio interpongan; nos enseñó que las cuestiones, por más complejas que parezcan, cuando se explican, la gente las comprende; y si las comprende y asume, tendrá una conducta coherente.

A 13 años de su partida, y a 27 años de la firma de los Acuerdos de Paz, su partido, la fuerza que unificó a la izquierda en 1980, está en pleno combate, en defensa del pueblo y sus conquistas sociales.

En defensa de las mujeres, los jóvenes, los campesinos, las niñas y los niños, y los adultos mayores. Para cada segmento, hay leyes, instituciones, política y programas en curso que reafirman sus derechos.

Esa defensa del pueblo nos enfrenta a la vieja y a la nueva derecha que busca regresar al pasado de privilegios, a través de engaños.

La vieja derecha querrá privatizar el agua, las carreteras, los servicios de salud y educación. El pueblo no debe dejar perder lo ganado, esta es una responsabilidad moral y política.

Poco a poco millares de personas van comprendiendo que se les pretende engañar con promesas de trenes y aeropuertos, a la vez que se afirma que de nada sirvió la lucha de los comunistas, indígenas y campesinos en 1932, y que de nada sirvió la guerra revolucionaria y que a la par de afirmar tanta ignominia contra la historia; pretenden presentarse como redentores.

Aunque tratan de desfigurar la historia, denigrar el heroísmo de los hombres y mujeres que lo dieron todo para librar nuestra patria de la dictadura oligárquico militar; no pueden dejar de mostrar que son una forma más de la derecha de siempre.

El partido de Schafik Hándal, además de conquistar la libertad y la paz, y abrir paso a la democracia en El Salvador, ha realizado, en sus dos gobiernos, muchos cambios que benefician al pueblo; falta mucho por hacer y lo haremos juntos, como lo plantean Hugo y Karina en su plataforma programática.

El partido que forjó el pueblo, a partir de las luchas sociales de los años 70 y 80 del siglo pasado; nuestro FMLN está lejos de parecerse a la vieja o a la nueva derecha. Ha sufrido desprendimientos orgánicos a los que Schafik comparaba con las hojas secas que caen de un árbol; pero sus raíces, sus principios, su compromiso con la justicia, la democracia y la libertad de nuestro pueblo, su humanismo, se mantienen como un árbol frondoso.

El FMLN es políticamente un espacio para quien quiera luchar, para el que tiene prisa y critica, pero sigue sin perder su horizonte; el FMLN sigue siendo alternativa para crear respuesta a los nuevos desafíos; para rescatar el valor de las y los luchadores de todos los tiempos.

Pueblo y partido, partido y aliados debemos unirnos en defensa de cada conquista que ha logrado: derecho a la salud, a más y mejor educación, a tener oportunidades en la actividad económica, en el desarrollo cultural; en la defensa del agua, de las pensiones.

Hugo y Karina garantizan ese rumbo, el de más cambios, son los mejores; tienen la energía, la inteligencia y la capacidad para dirigir los destinos de nuestro país.

Merecen el respaldo, merecen el voto, son parte de ese árbol frondoso del que nos habló Schafik, son la izquierda para la justicia social. Votemos por los mejores el 3 de febrero.


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