El pasado 7 de abril quedó demostrado que el partido Arena y sus diputados estaban dispuestos a dejar que el país sufriera consecuencias muy negativas por la imposibilidad de pagar un vencimiento de la deuda previsional, generada por decisiones irracionales de los gobiernos de Arena, principalmente de quien era Presidente en 1996.+: Armando Calderón Sol.

Los diputados de ese partido se han empeñado sistemáticamente en obstaculizar el financiamiento del Estado; en 7 años nunca votaron por el Presupuesto, niegan créditos para obras de interés,  y aunque se habían comprometido en noviembre a buscar fuentes de ingreso alternas a la medida cautelar de la Sala de lo Constitucional contra el Decreto 479, que daba garantía de pago, optaron por olvidarse de su compromiso y emprender una campaña de mentiras frente a la problemática.

Arena creó la deuda con su privatización y la ley del Fideicomiso, Arena se negó a reformar el sistema privado de pensiones; areneros demandan ante la Sala de lo Constitucional, con el fin de obstaculizar la decisión legislativa tomada en septiembre pasado antes que se presentara el Presupuesto de 2017, son ellos los responsables de la situación creada, siendo además irresponsables con la necesidad del pueblo.

No les importan las consecuencias negativas para el país, para su dinámica de crecimiento. Se aferran a su estrategia de bloquear las finanzas del Estado, fabrican argumentos a su pregón en contra del Gobierno. Esta insensatez, tanta irracionalidad muestra una naturaleza que hace pensar en el relato sobre la naturaleza del alacrán; no saben otra cosa que no sea picar y envenenar.

Sabedores que cuentan con el favor de la inmensa mayoría de medios de comunicación, que pintan las cosas del color que ellos quieren, muestran el desprecio frente a la inteligencia de la gente; esa conducta soberbia debe ser derrotada, esa estrategia que muestra desprecio al pueblo debe ser enfrentada con la verdad y con soluciones.

Afortunadamente, el mayor daño que pudo desencadenarse de no pagar los intereses y abono a capital que corresponden al segundo trimestre de 2017, se logró evitar con la decisión del Presidente Salvador Sánchez Cerén, de someter a la Asamblea una modificación presupuestaria, que representa un sacrificio enorme para las instituciones a las que se les recortan sus asignaciones; a la vez que se modificó el plazo de vencimiento de los Certificados de Inversión Previsional, de 25 a 50 años, y con ello habrá de disminuirse el peso que estas obligaciones representan en el gasto público.

Diputados de Concertación Nacional, Gana Y FMLN respaldamos la solicitud del Presidente. Se aprobaron dos decretos que permiten resolver el problema en el cortísimo plazo. Ahora la obligación de reformar el sistema de pensiones es inaplazable y ninguna campaña mentirosa debe apartar a la Asamblea de cumplir este deber.

La reacción de los diputados y diputados de Arena frente a esta solución mantuvo el tono mentiroso y prepotente con el que buscan alejarse de su propia creación, pues son ellos los creadores de la privatización de pensiones, de la deuda de pensiones, de las altas comisiones por el manejo privado de los ahorros, de las pensiones de privilegio que algunos de ellos reciben sin haber cotizado lo suficiente para tenerlas; ellos y no otros son los autores del problema, y es tan grave su creación que tratan de alejarse del incendio que crearon.

Ellos endeudaron al país y hoy el pago de esa deuda compromete casi una cuarta parte de todo el presupuesto, sin incluir la deuda previsional. Ellos crearon el sistema de negocio que le quita la quinta parte o más de la cotización a cada trabajador, para convertirse en una jugosa comisión por manejo del ahorro; son ellos quienes crearon el mecanismo de pagar la deuda creando deuda; pero al pedirles que voten para asegurar un pago con los mismos procedimientos, aparentan ser enemigos del endeudamiento.

Se muestran sorprendidos y  ofendidos frente a las soluciones que en conjunto, el Presidente Salvador Sánchez Cerén y la Asamblea, crean para resolver el problema del impago a fin de evitar la cadena de efectos negativos para toda la sociedad.

Una solución definitiva de la pesada carga que la privatización impone al Estado, se encontrará en una reforma de fondo, que corrija después de 21 años la irresponsabilidad de los areneros.

El pueblo debe tomar conciencia sobre la gravedad de una estrategia arenera de provocar, si es necesario, el incendio del país, para culpar al Gobierno. La respuesta ha de ser la misma: buscar las soluciones que ayuden al pueblo y defender los cambios alcanzados, esto requiere la más amplia unidad de sectores populares y fuerzas democráticas de nuestro país.


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