Treinta y tres naciones conforman la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), integrada hace cinco años como una instancia que busca la integración y la cooperación para el desarrollo. Una Comunidad que se pronuncia firmemente por la Paz, por la solución pacífica de los conflictos, por reconocer que la diversidad de nuestras naciones representa una riqueza y potencial para desarrollarnos resolviendo problemas comunes. En su V Cumbre, celebrada en República Dominicana, la CELAC eligió como Presidente Pro tempore a El Salvador.

lo que representa un reconocimiento a nuestro pueblo, al gobierno y al compañero Presidente Salvador Sánchez Cerén. Este acontecimiento nos enorgullece y compromete a realizar los máximos esfuerzos por una gestión que en la coyuntura presente acelere la integración latinoamericana y caribeña.

Los y las Jefes de Estado y de Gobierno de CELAC aseguran que este es el mecanismo de concertación, unidad y diálogo político de la totalidad de América Latina y el Caribe para promover los intereses comunes de nuestros pueblos, la soberanía y la no injerencia en los asuntos internos de los Estados. Este posicionamiento es más que oportuno para potenciar el desarrollo de nuestros países y le tocará a El Salvador acelerar la agenda trazada, que en el momento incluye un ambicioso Programa de Seguridad Alimentaria y Nutricional.

Una de las resoluciones de la V Cumbre de CELAC está referida al problema candente de la migración internacional, y señala que “compartimos una visión integral de la migración internacional basada en un enfoque de derechos  humanos que rechaza la criminalización irregular así como  todas las formas de racismo, xenofobia y discriminación  contra los migrantes y reconoce la contribución  de los migrantes en los países de origen y destino”. En un momento en el que la llegada de un nuevo Presidente a EEUU amenaza a millones de nuestros hermanos de países de América Latina y el Caribe, trabajar en favor de este enfoque requerirá importantes esfuerzos de todos los gobiernos, y si su actuación es unificada, los resultados serán sin duda mejores.

Tomar en serio las amenazas declaradas y asumir medidas que disminuyan cualquier impacto negativo en las economías, como efecto de medidas que soberanamente asuma EEUU, será sin lugar a dudas uno de los desafíos de la CELAC; para proteger empleos, para innovar formas de cooperación para el desarrollo, sin dejar de lado las diferencias entre un país y otro. A ese efecto un dato valioso de la V Cumbre de CELAC es el anuncio de conformar una Comisión que analice la situación de Haití, pues nuestros pueblos deben ser solidarios con este hermano pueblo que ha sido sacrificado por catástrofes ambientales y por problemas sociales agravados.

El desarrollo sostenible, la equidad de género, la cooperación tributaria, la seguridad ciudadana, el combate a la delincuencia transnacional organizada, la gestión de riesgos ante desastres, la promoción de las tecnologías de la información y la comunicación para el desarrollo; así como la seguridad alimentaria y nutricional y la erradicación del hambre, están entre los puntos de interés para el diálogo entre nuestros gobernantes. Es de esperar que la vocación unitaria, dialogante de nuestro Presidente Salvador Sánchez Cerén, así como la confianza que representa la elección de nuestro país para presidir tan importante Foro permita desarrollar iniciativas que aceleren el ritmo de las decisiones para avanzar.

Este nombramiento que prestigia a nuestra Nación, se da en el marco de cumplirse 25 años de la firma de los Acuerdos de Paz, y del llamado hecho por nuestro Presidente para retomar el diálogo a fin de pactar nuevos Acuerdos que respondan a los problemas y necesidades actuales de nuestro pueblo. El Salvador es referencia para otros países que van saliendo de conflictos internos como Colombia, y quizá para otros pueblos más allá del Continente.

La Organización de las Naciones Unidas sabe perfectamente que hemos sido un pueblo que fue capaz de resolver con el diálogo problemas graves como la confrontación armada y el diseño de una significativa reforma del Estado y del régimen político que sustituyó al que imperaba y nos había llevado a la confrontación.

Por otra parte, la Asamblea Legislativa de El Salvador, a petición de personas que de ambas partes fueron los negociadores de aquellos Acuerdos, ha decretado que el año 2017 sea declarado Año para el Fomento de la Cultura de Paz. Que mejor esfuerzo que el de unir voluntades entre fuerzas diversas para resolver problemas propios de nuestro país, y al mismo tiempo contribuir activamente al diálogo y a la toma de acuerdos y acciones que fomenten la integración latinoamericana y caribeña. Bienvenida tan honrosa responsabilidad para nuestro país.


 

 

 

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