Antes de la integración del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional FMLN, las organizaciones sindicales y estudiantiles, de mujeres y otros, eran parte de federaciones que se relacionaban de modo natural con sus pares en otros países.

Lo mismo ocurría con los partidos políticos de oposición como UDN, MNR y PDC. Aquellos lazos de hermandad eran los primeros en ser tocados ante los acontecimientos de violencia estatal contra el pueblo, para demandar solidaridad internacional.

La Federación Sindical Mundial, la Federación Mundial de Juventudes, Democráticas, la Federación Democrática Internacional de Mujeres, la Internacional Socialista y otras, recibían las denuncias sobre las violaciones a los derechos del pueblo que ocurrían en nuestra patria.

El interés por la noticia en nuestro terruño llamó la atención de agencias progresistas de Europa y de representantes del Congreso estadounidense. La Comisión de Derechos Humanos que a fines de los años setenta se integró para sistematizar la información del martirio que padecía nuestro pueblo supo llevar ese grito de alerta a distintos organismos de EEUU, Europa y América Latina. A través de embajadores de países democráticos se hacía llegar cartas e informes a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y a las cumbres de la OEA. Esa labor de información y de sensibilización sobre lo que pasaba hizo surgir un enorme movimiento de solidaridad con el pueblo salvadoreño que nos acompañó todo el tiempo del conflicto. Algunos de esos movimientos mantienen lazos de solidaridad aún ahora,  25 años después de firmar la paz e iniciar el proceso de cambio.

Centenares de Comités de Solidaridad se crearon en Estados Unidos, en México, Centroamérica, Europa, el Caribe y Sur América, Australia, e incluso en algunos países africanos como Mozambique. Otras expresiones de esa solidaridad de países asiáticos se expresaba en los foros o movimientos por la paz, sindicales o de derechos humanos.

Fue fundamental el respaldo a la lucha del pueblo salvadoreño para superar lo que más tarde llamaran los integrantes de la Comisión de la Verdad: el paso “DE LA LOCURA A LA ESPERANZA”.

Marianela García Villas, ex diputada  Democristiana, Dolores Henríquez y el Doctor Lara Velado estuvieron entre los primeros fundadores de la Comisión de Derechos Humanos (CDH –no gubernamental-) que mostró al mundo el sufrimiento que el Estado salvadoreño causaba al pueblo con su represión, y violación sistemática a los derechos humanos.

Francia y México, sus gobiernos fueron los primeros en reconocer al FDR y FMLN como fuerzas representativas del pueblo salvadoreño, y con ello, la solidaridad de los pueblos pasó a convertirse en preocupación de gobiernos progresistas por la suerte del pueblo salvadoreño y en respaldo al dialogo entre las partes, de la negociación y la solución política del conflicto.

En Alemania se formó un comité que, unido a un periódico encabezó recolección de fondos bajo el lema “Armas para El Salvador”. En los países centroamericanos, algunos gobiernos, como el de Nicaragua, Costa Rica y Panamá observaron una conducta solidaria con refugiados salvadoreños que huían de la represión. Cuba y la República Democrática Alemana recibieron a centenares de lisiados de guerra y pusieron a disposición centros de atención médica para restablecer su salud.

Que las Organización de las Naciones Unidas, ONU, se pronunciara en diversas ocasiones; que grupos de congresistas estadounidenses y europeos, suramericanos se pronunciaran a favor del pueblo salvadoreño, era el resultado natural de la solidaridad de los pueblos, alimentada con información de la voluntad del FMLN FDR de convenir una solución justa al conflicto. México, Francia, Venezuela y Colombia surgieron así como naturales amigos del Secretario General de la ONU durante todo el proceso de negociación y a ellos se sumaron más tarde otros como España y Estados Unidos para ayudar a la aplicación de los acuerdos pactados.

En otro contexto, esta sensibilidad y solidaridad fue tal que hombres y mujeres vinieron de distintos continentes a luchar junto al FMLN; decenas de ellas y ellos cayeron en combate, entregando sus vidas por la libertad en nuestra patria, con los mismos sueños de las y los combatientes de nuestro partido.

Las Misión de Naciones Unidas para impulsar la negociación y para vigilar el cumplimiento de los acuerdos permitió que profesionales de distintas disciplinas y naciones nos conocieran a fondo, se identificaran con nuestro pueblo.

Ahora, 25 años después de la firma de los Acuerdos de Paz, quienes sobrevivimos  a todos estos escalones de la construcción de un nuevo El Salvador, guardamos sentimientos de gratitud por todos y cada uno de los hombres y mujeres que hicieron suyos nuestros dolores, nuestros sueños, nuestra certeza de vencer.  El pueblo salvadoreño tuvo y tiene en la solidaridad un fuerte pilar para asegurar la paz.


 

 

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