El Departamento norteamericano de Estado ordenó el miércoles la salida del personal no esencial presente en Iraq, y advirtió a los ciudadanos estadounidenses contra viajar a ese país, en medio de creciente tensiones con Irán.


La entidad federal informó en un comunicado que los empleados que trabajaban en la Embajada de Estados Unidos en Bagdad y en el consulado en Erbil, recibieron instrucciones de abandonar Iraq, y que 'los servicios de visas normales se suspenderán temporalmente en ambos sitios'.

Asimismo, indicó que los empleados de Servicios para Ciudadanos Estadounidenses que laboraban en la embajada en Bagdad, continuarán brindando funciones consulares a nacionales norteamericanos en Basora.

El departamento atribuyó la medida a que la 'capacidad del gobierno de Estados Unidos para ofrecer servicios de rutina y de emergencia a los ciudadanos estadounidenses en Iraq es extremadamente limitada'.

Al mismo tiempo, emitió una alerta de viaje de nivel cuatro, que llama a no viajar a Iraq debido al riesgo de terrorismo, secuestro y conflicto armado.

Esas acciones se dan a conocer luego de que la semana pasada el secretario norteamericano de Estado, Mike Pompeo, realizó una visita inesperada a Iraq durante la cual dijo que habló con funcionarios sobre la importancia de que ese país garantice la protección adecuada a los estadounidenses presentes allí.

Además, se informan un día después de que el Comando Central de Estados Unidos, que supervisa las operaciones militares en el Medio Oriente, señaló en una declaración que el Pentágono aumentó el riesgo de amenaza para las tropas norteamericanas en Iraq y Siria.

El incremento actual de las tensiones entre Washington y Teherán comenzó desde que el 8 de mayo de 2018 el presidente estadounidense, Donald Trump, decidió la salida del acuerdo nuclear con Irán, a raíz de lo cual reimpuso fuertes sanciones contra esa nación.

A principios de este mes el asesor de seguridad nacional, John Bolton, anunció el despliegue en la región del grupo de combate del portaviones USS Abraham Lincoln y una fuerza de bombarderos, con el fin de enviar un 'mensaje claro e inequívoco' a Irán.

Para justificar tal movida, la administración de Trump describió, sin presentar pruebas, una información de inteligencia según la cual Teherán estaba movilizando grupos de poder en Iraq y Siria para atacar a las fuerzas estadounidenses.

El representante del territorio persa ante la ONU, Mayid Tajt Ravanchi, declaró a la televisora CNN que su país rechaza cualquier presión o amenaza para negociar con Estados Unidos. 'Washington está presionando a Irán y no puede esperar que Teherán acepte negociar bajo tales condiciones y en la actual situación'.

Añadió que la decisión para enviar el grupo de ataque del USS Abraham Lincoln y bombarderos B52 se basa en informaciones erróneas y falsas, rumores difundidos por actores regionales y funcionarios estadounidenses que pretenden aumentar las tensiones para que avancen sus intereses.




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