La decisión de Westminster obliga a decidir este miércoles si se abandona la UE de manera abrupta, sin acuerdo de salida.


La Cámara de los Comunes ha rechazado de nuevo el Acuerdo de Salida de la Unión Europea (UE) propuesto por el Gobierno de Theresa May, a pesar de las modificaciones logradas a última hora de este lunes, que no han logrado convencer a la mayoría de diputados. 391 diputados han votado en contra de la propuesta y 242 lo han hecho a favor.

Este nuevo fracaso del texto aboca el proceso de desconexión a una nueva decisión crítica e inmediata, que se tomará este miércoles de nuevo en la cámara baja: la de aprobar o no una salida de la UE sin acuerdo, opción considerada catastrófica por la mayor parte de los negociadores de ambas partes. Si el Parlamento también vota en contra de esta opción, al día siguiente (jueves) la Cámara de los Comunes someterá a votación el último recurso del Gobierno británico: la petición de una prórroga que permita posponer la fecha de desconexión y situarla más allá del 29 de marzo.

Tras la votación, la primera ministra ha recalcado este mismo itinerario en el futuro inmediato de la cámara baja. El líder de la oposición, Jeremy Corbyn, ha pedido por su parte que se desestime la opción de un Brexit duro y ha mencionado la posibilidad de convocar elecciones generales.

Salida sin acuerdo o prórroga

Uno de los escasos argumentos con los que May ha tratado de convencer a los miembros del Parlamento a lo largo de los últimos meses ha consistido en la advertencia de que el rechazo a su acuerdo traería consecuencias catastróficas. En palabras de su ministro de la oficina del Gabinete, David Lidington, las opciones frente a la votación de este martes quedaban reducidas a dos: "votar por este acuerdo o hundir al país en una crisis política".

El llamado 'no-deal', la salida del Reino Unido de la UE sin acuerdo, es una opción que ninguna de las partes considera beneficiosa, y es esa profunda reticencia lo único que realmente podría forzar a la concesión de una prórroga para situar la desconexión oficial más allá del día 29 de marzo, que es la fecha actualmente asignada.

Por otra parte, Bruselas ya ha expresado en varias ocasiones una postura no muy favorable a dilatar el proceso mediante la aplicación de prórrogas, y ha urgido otras tantas veces a los británicos a decidir sobre su futuro de manera clara y dentro de los plazos establecidos. Además, la propia Theresa May ha alertado de los peligros de prorrogar el proceso, señalando que el Reino podría "no abandonar nunca la UE".

Documentos de última hora

La obtención de algunas modificaciones sobre el texto conseguidas 'in extremis' por Theresa May en un desplazamiento de última hora a Estrasburgo en la noche de este lunes llegó a incrementar moderadamente el optimismo con respecto a las posibilidades de que Westminster refrendara la propuesta de la primera ministra, pero finalmente no ha sido suficiente para terminar de convencer a los euroescépticos.

La primera ministra logró que se firmaran dos documentos diferentes. El primero de ellos concernía directamente al mencionado 'backstop', el plan de emergencia para la gestión de la frontera entre Irlanda del Norte –que forma parte del Reino Unido– y la República de Irlanda, y que mantendría a todo el Reino Unido dentro de la unión aduanera de forma temporal aunque indefinida. Esta indefinición era precisamente el punto más complejo de la negociación y el principal escollo del progreso del acuerdo.


 

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