Otra caravana de migrantes se está formando en Honduras que busca, una vez más, poner a prueba las políticas de inmigración de EEUU y México.


De la misma manera en que se originó la caravana centroamericana del año pasado, un folleto está circulando en las redes sociales hondureñas. “Buscamos refugio. En Honduras nos matan”, dice, anunciando una salida a las 5 a.m. del 15 de enero desde la ciudad norteña de San Pedro Sula.

El Gobierno mexicano dice que se está preparando para hacer frente a la llegada del grupo. “Tenemos información de que se está formando una nueva caravana para ingresar a nuestro país a mediados de enero”, indicó la ministra del Interior, Olga Sánchez Cordero, en una conferencia de prensa.

La ministra aseguró que el Gobierno tomará las medidas necesarias para garantizar que la caravana entre de manera ordenada.

Cuando la caravana anterior llegó a México en octubre pasado, las autoridades mexicanas cerraron uno de los principales cruces fronterizos pero permitieron que cientos de migrantes nadaran a través del río que separa el país de Guatemala.

Esta vez, sostuvo Sánchez Cordero, el Gobierno desplegará fuerzas militares a lo largo de 370 puntos de cruce y la frontera “será controlada para evitar la entrada de personas indocumentadas”.

Para los centroamericanos, que normalmente dependen de los tratantes de personas, para viajar a EE.UU., las caravanas ofrecen una forma más barata y segura de migrar. Entonces, a pesar de la oposición de Trump, los expertos dicen que es probable que las caravanas continúen formándose.

“Las caravanas son una oportunidad para la gente”, afirmó Karen Valladares, directora ejecutiva del Foro Nacional para las Migraciones en Honduras. “Todos los días, la gente se va, pero de esta manera se sienten más seguros”, añadió.

Miles de miembros de la caravana anterior todavía esperan en el estado de Tijuana para comenzar sus solicitudes de asilo.

Trump sigue con su política antimigrante

Aún no ha sido registrado un cambio en la política de Washington acerca de los migrantes, exigiendo que los solicitantes de asilo permanezcan en México mientras se procesan sus solicitudes que podrían durar años.

Según un estudio realizado en la Universidad de Syracuse en Estados Unidos, el 65 % de los refugiados que solicitaron asilo en los últimos 12 meses antes del mes de octubre pasado se enfrentaron con una respuesta negativa. El porcentaje en 2012 fue alrededor del 42 %.

Estos hechos podrían verse como el resultado de un cambio en el enfoque adoptado por Trump, quien ha prometido en reiteradas ocasiones imponer las leyes migratorias más estrictas, emitiendo muchas instrucciones, incluida la presión sobre los jueces de los tribunales para que no bloqueen sus demandas.


 

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