La Declaración de San Salvador, suscrita por las bancadas de izquierda de los parlamentos latinoamericanos y europeos, define diversos frentes en la lucha global contra la desigualdad social.


El documento fue firmado en paralelo a la décima sesión plenaria de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana (Euro-Lat), escenario de una férrea lucha por el respeto a la soberanía y autodeterminación de Venezuela.

De hecho, el texto ratifica el apoyo al gobierno democráticamente electo del presidente Nicolás Maduro, así como a su convocatoria de una Asamblea Constituyente, en apego a la Carta Magna, para anular a la violencia opositora.

Además fueron rechazadas las iniciativas de varias naciones de la Organización de Estados Americanos para aislar a la Revolución bolivariana y propiciar una agresión militar de Estados Unidos, cuya hostilidad crece con el presidente Donald Trump.

Señalan que América Latina y el Caribe enfrenta nuevas modalidades de ataques impulsados por el imperialismo y las derechas locales, que ejecutan planes y acciones desestabilizadores contra los gobiernos progresistas y de izquierda.

'Es urgente construir una plataforma con lineamientos políticos y estratégicos claros, concebida entre los gobiernos de izquierda y progresistas junto con los movimientos sociales', demandan los firmantes.

Para ello, llaman a afianzar la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) para que dinamice los procesos de cambio político y pueda derrotar los planes y estrategias imperialistas e injerencistas.

A su vez, abogaron por romper con las relaciones de dominación y dependencia del gobierno de Estados Unidos, creando y fortaleciendo iniciativas políticas y sociales en la región, basadas en relaciones simétricas y de respeto mutuo.

Además rechazaron el neoliberalismo y el militarismo en una Europa que promueva de manera efectiva políticas centradas en responder a los problemas de los pueblos, con empleos de calidad, derechos laborales y universales, y servicios públicos.

'Una Europa que respete los derechos de los migrantes y refugiados, con relaciones internacionales basadas en la cooperación y complementariedad, desde la solidaridad y sin imponer relaciones de dominación económica o política', enfatizan.

La Declaración de San Salvador llama a acabar con el modelo neoliberal y su plan privatizador diseñado para enriquecer a las grandes potencias y que, por su esencia, es depredador del medio ambiente y explotador de los recursos naturales.

 

 

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