A muchos les gusta recordar que la finalidad del Estado es la persona humana, así lo establece el Artículo 1 de la Constitución de la República, es el origen y fin de la actividad del Estado; esto supone que los funcionarios, al actuar, lo hagan con lealtad a este mandato. Estamos a punto de perder un crédito contingencia para la recuperación de desastres naturales porque los diputados de Arena olvidan este mandato.

Desde el 2 de junio de 2015, la Asamblea Legislativa recibió la solicitud de aprobación de un Crédito Contingencia, suscrito entre el Ministro de Hacienda y la Agencia de Cooperación Japonesa (JICA), por 5 mil millones de yenes, un aproximado de 48 millones de dólares, cuya finalidad es contar con una disponibilidad que se utilizaría únicamente en caso de que ocurra un evento natural caracterizado como desastre.

Nuestro país tiene riesgos conocidos por la sismicidad, por la ocurrencia de lluvias, por eventuales erupciones volcánicas y otros fenómenos asociados al cambio climático; ya en el pasado se ha contado con este tipo de créditos, ha servido para remediar daños, apoyo a las víctimas y a todas y todos los salvadoreños.

Las características de este tipo de crédito, aprobados en el pasado y utilizados para remediar daños, estriba en que no causan deuda sino hasta que ocurre un desembolso, los intereses son bajos, en este caso del 0.5%, con una vigencia de tres años, prorrogables por cuatro veces, si no se necesitaren antes, y cuyo plazo de pago es de 20 años.

Sin duda, una forma de cooperación de Japón para con nuestro país que sin los votos de las y los diputados de ARENA se perderán, como se han perdido otros, tales como los que España, Italia y bancos como el BID han ofrecido al país, pero que el bloqueo financiero de la derecha arenera impiden que la sociedad en su conjunto se beneficie de su uso.

En su momento los diputados de Arena se comprometieron, ante funcionarios japoneses, a dar su apoyo; hoy que está por vencerse la prórroga para avalar este crédito, a la hora de discutir el dictamen en la Comisión de Hacienda y Especial del Presupuesto, los diputados y diputadas de Arena dijeron que solo votarán si se aprueba una reforma al Código Electoral que impida que funcionarios electos por su partido, que dejaron sus filas previo a que la Sala de lo Constitucional prohibiese el transfuguismo político de los miembros de los Concejos Municipales, puedan aspirar a un cargo de elección popular en un Concejo Municipal, bajo la bandera de otro partido político. Pregúntese usted entonces, ¿qué relación existe entre la renuncia de un militante de Arena o de cualquier otro partido, con la importancia de prever la forma de atender las necesidades de la gente en caso de una erupción, un terremoto o un huracán? Esa negativa, es un vulgar pretexto para impedir que el país cuente con recursos disponibles al momento de un desastre; es una mezquindad, miopía política y deslealtad al bien común, que debiera guiar la actuación de todo diputado o diputada.

En consecuencia, se niegan a que existan recursos para atender al pueblo en una necesidad extrema por algo imprevisto, así como cuando pidieron y celebraron en su momento, el que la Sala de lo Constitucional impidiera el año pasado, el usar 900 millones de dólares, o cuando con una medida cautelar, niegan el mecanismo de pago de la deuda previsional que los mismos areneros crearon con sus decisiones irresponsables.

Si los habitantes de San Miguel, Usulután, La Unión se vieran de repente, en medio de una erupción, si un terremoto causa daños en cualquier lugar del país, recordaremos que Arena le ha negado la oportunidad de reponer pérdidas.

La ciudadanía debe reflexionar en el poder que entrega a partidos insensibles, partidos a los que el bienestar de la gente les resulta indiferente.

Y esta conducta, que se proyecta internacionalmente frente a pueblos hermanos y gobiernos amigos que buscan cooperar con el país, debe ser motivo de real preocupación por el daño que causan al pueblo.

Todavía existe la oportunidad de corregir esta postura irresponsable con el pueblo, e impedir que los recursos que se ofrecen al país, sean una vez más perdidos por un capricho de diputados que  se olvidan que quienes votaron por ellos merecen que se vote por recursos que van a beneficiar a todos.

En todo caso, si la racionalidad no vuelve siquiera en este caso, en el que con seguridad el país requiere una actuación previsora; la ciudadanía deberá reflexionar y tomar mejores decisiones a la hora de elegir diputados de ese partido, si ellos niegan favorecer a la gente, ¿por qué la ciudadanía debe confiar en ellos para representarles?

Los votos del FMLN están listos, pero son insuficientes para evitar la pérdida de esos recursos, y los de otros partidos igual, no lo olvide, solo faltan los de Arena.


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