El domingo 2 de abril, el pueblo ecuatoriano tiene en sus manos la decisión de continuar el proceso de desarrollo con inclusión, que emprendió hace una década, con la llegada al poder del Presidente Rafael Correa.

En la segunda vuelta electoral ganará la presidencia quien tenga un voto más de entre los candidatos Lenin Moreno, que encabeza la propuesta del Movimiento Patria Altiva y Soberana PAIS, y el banquero Guillermo Lasso; el primero representa la posibilidad de profundizar los cambios y el segundo, su desmontaje, para la restauración neoliberal.

El 19 de febrero se disputaron la presidencia ocho candidatos de partidos y movimientos diferentes. La regla electoral ecuatoriana establece que gana la elección en primera vuelta, quien tenga un mínimo de 40% de los votos válidos a su favor y al menos 10% de diferencia entre él y el segundo en preferencias electorales. Lenin Moreno superó en más de un millón de votos a Lasso, con un 39.4% de los votos y las encuestas le otorgan la preferencia para la segunda vuelta; así, PAIS estaría reafirmando su victoria que permitiría consolidar la revolución ciudadana.

La revolución ciudadana ha propiciado el mayor de los cambios en ese país hermano; la estabilidad política y el desarrollo de institucionalidad, cambios en la economía y en lo social, que le brindan a las mayorías oportunidades que en el pasado no conocían, tales como el acceso a la salud, a la educación, a la solución de un endeudamiento ilegítimo y a un estatus de prestigio en la comunidad internacional, es lo que la mayoría aprecia y que debe confirmarse con el voto, el próximo 2 de abril.

PAIS, es un movimiento revolucionario de izquierda, resultado de la unidad de distintos movimientos políticos y sociales, que interpretaron adecuadamente la desesperación que causaban los gobiernos de partidos de derecha. En una década se sucedieron siete presidentes, producto del descontento y una crisis política; en cambio, con el arribo de la revolución ciudadana, un solo Presidente ha gobernado 10 años, y en ellos ha revolucionado la cultura, la economía, el trabajo, la política exterior, la salud, la educación, y ha dado al Ecuador, identidad y un merecido prestigio.

Con razón se ha dicho que el desarrollo es básicamente un problema político, que la pregunta clave a hacerse es ¿quién manda?… las élites o las grandes mayorías, el capital o los seres humanos, el mercado o la sociedad.

En la última década, en Ecuador se resolvió la deuda externa, que comprometía la casi totalidad del presupuesto; y los movimientos sociales, de los cuales surgió el liderazgo de Rafael Correa y del MPAIS, demostró la ilegalidad de parte de ella, logrando su reducción; resolvieron el grave problema de la explotación de los recursos naturales por transnacionales que dejaban migajas en el país, y al recuperar su soberanía sobre los mismos, encontraron recursos que han invertido en el pueblo pobre, en las mujeres, en los indígenas, en la juventud, en obras que facilitan la actividad económica.

Ecuador ha reducido la desigualdad en 8 puntos, según el índice de Gini, ha reducido la pobreza y ha mantenido un crecimiento superior al promedio latinoamericano. Lenín Moreno, en su período de Vicepresidente emprendió la solución a uno de los problemas sociales más difíciles: la exclusión de las personas con discapacidad. La Misión Manuela Espejo, identificó en todo el país a las personas con discapacidad de todo género y aseguró la inversión estatal, en apoyo a todas las personas con discapacidad; mejoró su calidad de vida, además de recuperar el rol social y familiar de este importante segmento de la sociedad.

Como todo proceso de cambio revolucionario, el ecuatoriano ha enfrentado la reacción interna y la crítica externa de quienes se sienten desplazados cuando se gobierna por el pueblo y para el pueblo. Esa corriente contrarrevolucionaria expresa abiertamente su apoyo a Guillermo Lasso. Así, una de las más recientes expresiones la hicieron en forma de crítica al sistema político de la última década, algunos expresidentes de España y de otros países latinoamericanos; sin embargo el pueblo sigue expresándose mayoritariamente a favor de PAIS y de Lenin Moreno.

En Ecuador, el voto es obligatorio para las personas de 18 a 65 años, es voluntario para los jóvenes de 17 años y adultos mayores de 65; las organizaciones políticas cuentan con apoyo estatal en condiciones de igualdad, es decir, la misma asignación para cada participante.
Ecuador es parte de los países que pudieron contar con una nueva Constitución, que recoge el reconocimiento de derechos a sus habitantes. Sin duda, la victoria de Lenin Moreno habrá de representar un duro golpe a los intentos de revertir el avance de los pueblos latinoamericanos y del caribe.


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