Investigar la realidad para contemplarla y criticar sin hacer nada por cambiar es lo común, pero estudiarla para entender las causas de los problemas y luchar por cambiar lo injusto, lo incorrecto es un desafío en todo tiempo.

Hace años se estudia la realidad de las mujeres, la realidad de los jóvenes, de los campesinos, de los indígenas, del medio ambiente, de la economía y las finanzas, pero pocas veces los resultados de esos estudios se convierten en una decisión para actuar y cambiar.

Sobre los jóvenes en El Salvador hasta se impuso una frase que describe  la realidad de  aquéllas y aquellos que, por diversas circunstancias, estando en una edad apropiada para estudiar o trabajar, están al margen del estudio y del trabajo, y se les califica de “ninis”. Y cuando el Presidente Salvador Sánchez Cerén, a través del INJUVE se planteó impulsar programas que permitan a esos jóvenes proveer oportunidades para su desarrollo, se alzaron voces de la derecha para cuestionar, para descalificarlos y llamarles “vagos” y para afirmar que era incorrecto invertir fondos públicos en ellos.

Entre esas críticas surgió el programa “Jóvenes con Todo”, que en este mes llegó a su primer aniversario.

Da gusto ver a muchachas y muchachos exponer con claridad y convicción su identificación con esta política, se trata de jóvenes que viven en los municipios identificados como prioridad para acciones de prevención de la violencia; viven en esos lugares, han tenido que dejar los centros educativos por alguna razón, tienen dificultades para trabajar o estudiar; a ellos se les abre un camino para edificar sus vidas de manera positiva.

Tienen información y orientación para descubrir su real vocación: estudiar, trabajar o emprender una actividad productiva; y al paso de este primer año puede advertirse el talento que el país desperdiciaría si dejara de abrir ese camino, esas oportunidades.

INJUVE articula este programa con otros espacios y oportunidades para acoger en las propias comunidades, con apoyo de las familias, actividades culturales y deportivas, y de esta forma miles de jóvenes se unen hoy a ese contingente de 1,300 mil niños, adolescentes y jóvenes que atiende el sistema educativo ordinario, empeñado ahora en mantener y ampliar cobertura e ir mejorando la calidad del magisterio, de los espacios escolares, de los ambientes y acceso a una formación cívica,  a una instrucción de mayor calidad, provista de valores de convivencia  y solidaridad.

El camino, las metas son claras; INJUVE aspira durante el presente año extender el programa a más municipios; la cooperación internacional aprecia y aporta recursos a este programa, con mucho más convicción que la que muestran diputados de ARENA, y por eso  merecen contar con la asignación propuesta por el Presidente de la República y el Consejo Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana.

INJUVE, INDES, SECULTURA y el Ministerio de Educación van abriendo las puertas que en algún momento se cerraron para miles de jóvenes y adolescentes, van alejándolos del riesgo de la violencia al abrir en sus vidas una perspectiva nueva que les permite descubrir sus propias capacidades, sus propios talentos y forjar en ellas y ellos la voluntad y el entusiasmo que la vida requiere.

El sábado 11 de febrero, en Soyapango, y junto al Presidente de la República, muchas muchachas y muchachos lucían el uniforme de su centro de enseñanza técnica, y expresaron con claridad el respaldo que reciben y aprovechan en el mejor sentido. El Jueves 9,  en una feria de logros, frente a la Asamblea Legislativa, buscaban que las y los diputados se dieran cuenta para qué sirve el apoyo a su programa; no todos quisieron escucharles y verles, pero ese día la mayoría de diputados refrendó su apoyo con la decisión de transferir 7.5 millones de dólares a diversas actividades de prevención de la violencia

La recuperación de espacios públicos, incluyendo caminos que facilitan su movilidad, huertos  urbanos, programas deportivos que involucran a la familia, como lo explican los promotores voluntarios del programa, hace ver que quienes han cerrado los ojos a esta realidad, y se conforman con citar estadísticas que indican que hay jóvenes que están fuera de los centros de trabajo o de estudio, están equivocados, y les impide tomar conciencia y dar apoyo a quienes siempre han lo han merecido y necesitado.

El alcance de esta política muestra la integralidad para ver la seguridad más allá del combate a la delincuencia y darse cuenta que la mejor política de seguridad es aquella que vuelve a ver –y apoya- a quienes por distintas circunstancias corren el riesgo de quedarse a la orilla de las oportunidades.

Felicidades jóvenes, sigan adelante.


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