Las pensiones privatizadas en 1996, agotaron ya su vida como sistema; quienes sabíamos que esto llegaría y hemos luchado por cambiar ese perverso sistema hemos carecido del respaldo para hacerlo, pero ha llegado la hora en que es obligado que quienes cerraron los ojos ante el drama que se anticipaba, vean la realidad y ojalá se dispongan a apoyar un cambio que evite el drama humano de dejar cerca de 200 mil personas sin su ingreso.

Es obligado repetir una y otra vez el origen de esta catástrofe social que se avecina si no se hace lo que se debe. En 1996, 39 diputados de Arena, acompañados de unos pocos del PDC y PCN, tomaron la más fatal de las decisiones en materia de seguridad social; entregar ganancias a privados, deuda al Estado e incertidumbre e inequidad a los trabajadores; pero eso lo hicieron engañando a la gente, con la lógica del mercado y la  publicidad engañosa; le prometieron a los trabajadores algo que suena agradable al oído: “ tus ahorros son solo tuyos”, “nadie tocará tu dinero”, “tendrás mejores pensiones”, “el sistema de reparto fracasó”,…. Y a la par de las campañas mentirosas, las imposiciones de ley que obligaron al grupo que, por su edad podía tener mejores salarios, a pasar obligadamente al sistema privatizado, y a los que  podían optar quedarse en el sistema público, les encarecieron las contribuciones, y luego les otorgaron privilegios para que pasaran  al sistema privado.

¿Cuál es la lógica de todo esto? El sistema privatizado obliga a entregar las aportaciones del trabajador y trabajadora, y las de los empleadores públicos o privados a una entidad privada, y, para que ellos reciban esa aportación y manejen el dinero, hay que pagarle una cuota obligada que se descuenta de la propia aportación mensual. Esa aportación ha rondado entre el 35% al 17% de la aportación mensual de cada trabajador asalariado y registrado obligatoriamente. El resto de la aportación va a un fondo llamado Fondo de Pensiones, que es el total de todas las aportaciones.

Todo el que alguna vez tuvo o tiene un empleo está registrado, se suponía que debía haber competencia, pero esas entidades son prácticamente oligopolio privado. Ya en otras ocasiones hemos hablado de los niveles de ganancia de tales empresas. El Estado asumió una deuda más allá de lo que realmente eran las aportaciones que los empleados habían hecho al INPEP, al ISSS o al sistema de maestros. Cada uno aportaba entre el 3% y el 9% de su salario, entre cuota del trabajador, del Estado y del empleador privado. Pero se sobrevaloró la deuda para elevar las ganancias de las AFP.

Quienes gobernaban a la hora de privatizar, se comprometieron a amortizar ese fondo, pero incumplieron. Para pasar a los privados el pago de los compromisos, se gastaron entre 1998 y 2001 todas las reservas técnicas; y cuando ese dinero se acabó, endeudaron al Estado con la emisión de eurobonos, a pagar entre 2001 y 2005, con más de 1,200 millones de dólares. Cuando ya no tenían dinero de bonos, crearon un mecanismo de deuda que rige hasta el presente, y es el famoso Fideicomiso de Obligaciones Previsionales, FOP. Esto no es otra cosa que la autorización legal para que el Estado preste del Fondo de Pensiones hasta el 45% del total del fondo para cumplir  las obligaciones del Estado con los pensionados.

Sin contar los 1,200 millones de dólares  prestados en eurobonos, ni los más de 300 millones de las reservas técnicas; las deudas del Estado con ese fideicomiso, creado en septiembre de 2006 (sin los votos del FMLN), el Estado está llegando a una deuda que equivale al 13% del PIB; los que crearon este malévolo laberinto de deuda al Estado y ganancias a los privados, ahora se presentan propagandísticamente como los defensores de pensionados y cotizantes, acusan al gobierno de querer meter mano y robarse los fondos de pensiones, eso, para mantener el engaño y esconderse de la tremenda responsabilidad de haber llevado al país a su peor estafa; deuda que no fue contraída con 56 votos; ni a la hora de privatizar ni a la hora de crear el Fideicomiso.

En los últimos 7 años, de esa deuda, que por su lógica, crece como bola de nieve, se han pagado  cientos de millones de dólares cada año, sin que la deuda rebaje, sino que sigue creciendo, hasta el punto de que este año, el límite de ley, y el límite real, llega a su fin. En cosa de meses, esto será la realidad, no habrá con que pagar porque toda la vida se ha pagado con deuda  y el límite impide endeudarse más.

Seguirá.


 

 

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