La reducción de la mortalidad infantil en 50 por ciento, durante la última década, constituye hoy uno de los principales logros del Gobierno Sandinista en Nicaragua.

'Al 2006 habían 18 bebés fallecidos por cada mil nacidos vivos. El año pasado, o sea 10 años después, en este gobierno cristiano, socialista y solidario, los bebés fallecidos fueron nueve por cada mil', afirmó la vicepresidenta Rosario Murillo.

En una alocución a través de la televisión local, Murillo resaltó que actualmente con esa cifra Nicaragua exhibe uno de los índices más bajos de la mortalidad neonatal en Centroamérica.

Desde su regreso al poder, en 2007, el presidente Daniel Ortega impulsó la salud entre las prioridades de su gobierno, con el objetivo de elevar las condiciones de vida de las familias nicaragüenses.

Entre los diversos planes sociales que impulsó el gobierno sandinista, resaltan las llamadas clínicas móviles, que recorren todo el país para brindar atención a la población, especialmente en las zonas rurales alejadas de los centros hospitalarios.

Entre otros servicios, dichas facilidades sanitarias cuentan con el equipamiento necesario para ofrecer consultas ginecológicas, de medicina interna, ultrasonidos y medicina natural.

En 2016, la atención materno-infantil promovida por el gobierno de Nicaragua mostró sus frutos al prevenir los efectos de la epidemia de zika desatada en la región.

 

 

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