FMLN: el partido de la izquierda salvadoreña

Una compañera me escribió un día y me dice: en doscientos años hemos tenido dos gobiernos de izquierda y se hizo mucho, tenemos que valorar bien la situación y seguir adelante; ustedes que se apartaron de la elección interna condujeron esas dos victorias.

Es cierto, la dominación política ha sido esencialmente de derecha, en consecuencia los gobiernos bajo cualquier ropaje, militar o civil con distintos nombres y colores, también de derecha;  pero el FMLN debe ser reconocido más que por haber ganado dos elecciones presidenciales, porque es heredero y continuador de la lucha del pueblo, desde Pedro Pablo Castillo, Anastasio Aquino, Farabundo Martí, Mélida Anaya y Schafik Hándal; de todas las luchas por la democracia y la justicia en nuestra patria.

Por su pensamiento, por su lucha y por su declaración de principios, objetivos y Estatutos, el FMLN es y debe seguir siendo: el partido político de la izquierda en El Salvador. Clarificar esto, reafirmarlo con una estrategia y lucha cotidiana es más necesario ahora, cuando detractores con poder y para descalificarlo se refieren a él, como “casi extinto”. Así lo decía la vieja derecha y sus socios internacionales antes de la ofensiva de 1989 y luego comprendieron su error.

Ciertamente hemos tenido reveses, en diferentes etapas, pero la esencia popular, el sentido de colectividad ha permitido reconocerlos y superarlos de modo que uno de los desafíos del presente consiste en superar los reveses en la lucha electoral, en la que la derecha reciclada ganó la presidencia de la República y para ello requerimos algo más que solo cambiar personas en los organismos de dirección partidaria, como ya lo hemos hecho al completar la elección de todas las instancias organizativas de nuestro partido.

Esa estrategia para el cambio, requiere una lectura adecuada de la realidad, incluyendo el inventario de vacíos y errores, de las expectativas de la población, de las maneras de comunicación, de los riesgos de la banalización y judialización de la política; pero ante todo de la voluntad de defender logros y las nuevas demandas de los sectores populares organizados; para caminar con ellos y diferenciarnos suficientemente de las fuerzas políticas de la derecha.

Como FMLN hemos dado el primer paso para reemprender un esfuerzo organizativo, político y de lucha que debe orientarse al fortalecimiento de la única opción popular y de izquierda que el pueblo salvadoreño ha de tener para buscar transformaciones que le favorezcan; que le aseguren una mejor condición de vida en democracia, en paz y en armonía como nación con otros pueblos vecinos y hermanos.

A toda la militancia, a las directivas municipales, departamentales, sectoriales, al Consejo Nacional y su Comisión Política, a sus estructuras parlamentarias, municipales, a su máxima instancia de dirección que es la Convención Nacional, le espera ese reto; debe asumirlo manteniendo la esencia de una organización revolucionaria, el debate y construcción colectiva, la coherencia política, la mística. El cultivo de su capacidad de análisis de corto y mediano alcance, para tomar las mejores decisiones.

La apreciación externa es importante sopesarla y saber que suena más fuerte la de quienes se juntan en el propósito de debilitar al FMLN, para que la derecha reciclada y la vieja derecha restauren su dominación y se impongan con retrocesos en materia de derechos del pueblo; más hay que escuchar a quienes saben y desean que el FMLN mantenga su identidad y alcance un mayor reconocimiento social y político.

Es un proceso ininterrumpido de lucha no lineal en el que el FMLN, ha mostrado su naturaleza transformadora y unitaria de los revolucionarios y del pueblo. El FMLN ganó la paz, abrió la democracia con los consiguientes cambios institucionales, ganó gobiernos locales y diputaciones en la Asamblea Legislativa y PARLACEN ha apoyado al pueblo en su lucha por mantener el carácter público de servicios esenciales como la salud, la educación, el agua; apoyó a los gobiernos a impulsar y mantener programas sociales; a sacar a flote la economía e impulsar una política exterior abierta, independiente, en favor de la autodeterminación de los pueblos, así como a mantener y fortalecer el Estado de derecho con su balance de poderes.

Ese es el actuar de un FMLN que hoy siendo depositario de una herencia de luchas y avances, inicia una nueva etapa; sin duda en ella logrará fortalecer su carácter, su naturaleza y su vinculo profundo con el pueblo. Que sueñen con su destrucción algunos como siempre lo hicieron en el pasado, el FMLN demostrará como lo hizo en 1989, que otra vez cometen un error; porque en la lucha se crece la izquierda y por como nos enseñó Schafik: ¡¡¡LA LUCHA CONTINÚA!!!.

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